Nos queda llorar.
Pero lágrimas de rocío
al amanecer.
El pensamiento enredado
en los rizos del viento
mientras el olor del alba,
verde o azul
- según lo pinte el día -,
y el dulce calor de tu aliento dormido
penden ambos del susurro
del despertar de la vida.
Nos queda llorar.
Pero gotas de luz
en la noche.
Las palabras esturreadas
por el cielo,
acumuladas unas sobre otras
creando un frío fondo negro
mientras la brisa cristalina
conduce mi tacto
sobre las constelaciones
de tu afrutado cuerpo,
proyectando sus estrellas lejos,
tanto como las palabras,
que el brillo de tus ojos
ha hundido hasta lo profundo
de esta noche
en la que nos son innecesarias.
Nos queda llorar.
Pero néctar de sol
en el ocaso.
Disuelta la consciencia
de ser yo mismo
bajo el horizonte
- porque después del dos
no va el tres, va el Todo -
mientras el calor del disco,
jugo de existencias,
inunda de ti el otro lado
de la superficie.
Con nuestras miradas por copas
brindemos por este día.
No te extrañe que se derramen
unas gotas:
Me llenas de luz
hasta el borde mismo de mis pupilas.
Brindar nos quedaba.
.
V.M.G.M.
[A Vanessa]